La crisis vista por Séneca, el lumbreras de mi pueblo

Publicado en por armak de odelot

 

Quisiera contaros brevemente como vé esta crisis, que se nos ha agarrao al cuerpo como una garrapata, el lumbreras de mi pueblo, un tal Séneca. Apodo que le pusieron por sus avispados raciocinios sobre cualquier tema.

El hombre nunca estudió pero su claridad a la hora de analizar cualquier supuesto era tan sobresaliente que todos acudíamos a él buscando consejo.

Para, Séneca, la crisis es simple y llanamente un expolio de los más ricos a los más pobres. No tiene la más mínima duda. En cuanto se percató que después de la caída de Lethman no había liquidez en el sistema sentenció. Es cuestión de tiempo que el pez grande se coma a los más chicos. 

Como pocos entendían lo que quería decir se inventó un relato que explicara sus palabras.

Ahí va y espero que os guste.

Imaginaros, decía, una aldea que tuviera 26 aldeanos. Cada uno con su oficio y sus ahorros.

Imaginaros que para toda la aldea hay un banquero ajeno a ella que se dedica durante un tiempo a hacer fluir el dinero fácil tanto para que las empresas puedan crecer como para que los consumidores puedan comprar.

Imaginaros que un buen día, de golpe y por el motivo que sea, dejara de fluir el crédito a la aldea.

Las consecuencias de tal suceso para todos eran totalmente previsibles. Cierres de empresas por falta de ingresos al no tener compradores y quiebra de unos y otros al no poder cumplir con los préstamos contraídos.

Para evitar llegar a ello e intentar encontrar una solución se reunieron en la alcaldía todos los aldeanos.

Algunos propusieron buscar nuevas fuentes de financiación mientras se buscaba la forma y manera de recortar gastos y mermara lo menos posible su nivel de vida.

Otros añadían a esto, dejar de pagar la deuda durante unos años como forma de ganar tiempo mientras se recomponían sus economías.

Como no se ponían de acuerdo, al final y como siempre, se impuso la solución que más convenía a los más ricos del pueblo.

Y era la que se podía esperar de sus egoístas corazones. No querían una solución global para todos sino que tenían que reconocer todos que habían vivido por encima de sus posibilidades reales y que no quedaba más remedio que devolver el dinero recibido por lo que cada cual se estrechara el cinturón y se fuera apañando con sus ahorros hasta capear el temporal de la crisis. 

Aparentemente, esta insolidaria solución, no escondía segundas intenciones pero el tiempo les dió la razón a los más desconfiados.

Como es normal, en la aldea existían patrimonios de diferentes cuantías.

A lo largo de la crisis se fueron arruinando poco a poco desde los más pobres hasta los de mayor cuantía sin llegar en ningún momento a preocupar alos cuatro más pudientes.

Los cuales según se iban arruinando sus vecinos iban comprando a precio de saldo sus pertenencias.

Al final y ya cuando por fin la crisis parecía que también les iba a tocar a ellos, reunieron a todo el pueblo y propusieron que para salir de la crisis lo mejor sería pedir un préstamo a quien fuese y por el interés que les pidiesen ya que o sino el pueblos se vería abocado a desaparecer.

Para muchos, esta solución llegaba demasiado tarde pero se agarraron a ella como a un clavo ardiendo. 

Para Alemania llegó en el mometo justo. Justo después de haber expoliado a todos sus vecinos.


                                                                                           ARMAK de ODELOT


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